¿Recuerdas cuándo fue la primera vez que viste el mar? En un fragmento de su autobiografía "Vivir para contarla", el novelista colombiano Gabriel García Márquez nos cuenta la siguiente anécdota sobre lo que ocurrió cuando su abuelo intentó enseñarle la imagen del mar en un diccionario ilustrado:
"No recuerdo cuándo oí
hablar del mar por primera vez, ni cuál era la imagen anticipada que me había
formado de él a través de los relatos de adultos. Mi abuelo había querido
mostrármelo en el embrollo de su viejo diccionario descosido, y no pudo
encontrarlo. Cuando se restableció del desconcierto, lo remendó con una
explicación que merecía ser válida: "Hay palabras que no están porque todo el
mudo sabe lo que significan". Fue por ese fracaso que se hizo llevar de Santa
Marta un diccionario ilustrado que tenía en el lomo
un dibujo de Atlante con la bóveda celeste en los hombros. Este fue el primero
de los incontables diccionarios de todo que tuve en mi vida, y lo leí como una
novela en la escuela primaria, en orden alfabético y sin entenderlo apenas. Ahi
encontró mi abuelo la definición del mar que se le había perdido en el otro:
"Gran extensión de agua salada que cubre la mayor parte del globo". Con
semejante vaguedad, por supuesto, jamás hubiera reconocido el mar si mi abuelo
no me hubiera dicho que lo tenía frente a mis ojos. Pues ninguna de mis imágenes
previas se correspondía con aquel piélago sórdido, en cuya playa de caliche era
imposible caminar por entre ramazones de mangles podridos y astillas de
caracoles. Era horrible".
Querido homolector del futuro, te propongo que intentes recordar y recrear la primera vez que viste el mar en un microrrelato que no supere las 200 palabras. Puedes tirar del hilo de la memoria o dejarte llevar por el dictado de la ficción.