Miau. Soy Tejuelo, un gato nada común que cansado de cazar ratones de biblioteca busca la compañía de homolectores. Estoy dispuesto a dejarme los bigotes por conseguir que disfrutes de la lectura.

lunes, 7 de abril de 2014

Cuaderno de bitácora de un futuro homolector

El homolector no nace, se hace y no solo leyendo, sino también contando historias, escribiendo todos los días hasta que surja ese relato maravilloso que haga al lector relamerse los bigotes. Miaaaaauuu. Escribir es mucho más fácil de lo que parece una vez vencido el miedo a la maldita hoja en blanco y para que tú, querido homolector del futuro, pierdas ese miedo te propongo que des tus primeros pasos en la creación literaria en este rincón desde el que yo, Tejuelo, te iré dando temas o instrucciones para que escribas relatos cortos, de no más de 200 palabras. Si te parece, empecemos con algo fácil:

NO MIRES DEBAJO DE LA CAMA

Querido homolector del futuro, este será el título de tu primer microrrelato. En realidad es así como se titula una novela de Juan José Millás. Se trata de una obra un tanto fantasiosiosa y surrealista en la que los zapatos y zapatillas cobran vida y a veces sus comportamientos resultan más humanos que los de sus propios dueños. También es la historia de una obsesión: la jueza Elena Rincón, protagonista del relato, tras un encuentro fortuito en el metro con una mujer que lee una novela, necesita volver a encontrarla para sentirse completa como un par de zapatos. Os reproduzco un párrafo:

"Durante las noches siguientes, los zapatos de mujer volvieron a presentarse debajo de la cama. Los de Vicente Holgado intimaron con ellos portegidos por el somier y advirtieron que se trataba de un calzado con ideas propias, pues no lograron su adhesión al vicio de matar cucarachas, aunque acudían con gusto a las reuniones de la cocina". 

Recuerda: Este ejercicio de redacción consiste en crear un microrrelato titulado "No mires debajo de la cama" que no supere las 200 palabras. Te recomiendo, querido homolector del futuro, que no comiences con "érase una vez" o "había una vez". Sé original. 

24 comentarios:

  1. Nunca, nunca mires debajo de tu cama. Una vez me levanté con hambre y miré en mi despensa que se situaba debajo de mi cama. Cuando fui a mirar (tan, tan, taaaaan): ¡no me quedaban Petidinos! Empecé a buscar y buscar y buscar.... Finalmente descubrí al culpable: las células atómicas caducaron mis Petidinos y, posteriormente, las desintegraron.

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  2. Miaaauuuu. Estimado Vitali, tu microrrelato es muy original. Normalmente son pelusas o terribles monstruos los que habitan ese misterioso lugar situado bajo nuestros sueños. Me parece escalofriante siquiera pensar que son células atómicas las que pudieron engullir esa inesperada despensa que tenías bajo la cama.

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  3. Nunca mires debajo de la cama, porque podrás encontrar una temible muñeca decapitada que del susto provocará que te caigas, un monstruo verde que deseará arañar tu cara y te adentrará bajo la cama y los ojos de una gigantesca y peluda tarántula, alumbrarán la telaraña en la que te verás envuelto, para convertirte en comida de arácnido. Nunca, nunca mires debajo de la cama porque sino tu peor pesadilla habrá comenzado.

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    1. P.D: Tejuelo, perdón por las faltas de ortografía.

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    2. Perdonada, queridísima homolectora del futuro.

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  4. Miaaaauuuuu. Estimada Andrea, no seré yo, Tejuelo, quien vuelva a mirar debajo de la cama. Me parece muy impactante el mensaje aunque, eso sí, has sido víctima de los conjuros del ratón Erratas: donde querías decir "si no" el maldito roedor te hizo poner "sino".

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    1. Gracias Tejuelo, intentaré no volver a caer en las patas de los conjuros del ratón.

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  5. Nunca mires debajo de la cama
    Mi madre siempre, antes de acostarme, me daba un beso y yo como era un poco miedica la obligaba a mirar dentro del armario en busca de algún monstruo. Nunca se me había ocurrido la idea de que un temible ser con dientes afilados pudiera habitar debajo de mi cama.
    La curiosidad comenzó a surgir cuando misteriosamente todos mis peluches empezaron a desaparecer, hasta tal día en el que sólo mi osito preferido quedaba sobre mi cama. Me acosté. Cerré los ojos. Y agarré a mi osito con toda la fuerza del mundo. Lo que ocurrió esa noche no lo olvidaré jamás...

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    1. Miaaauuu. Querido Héctor, esos puntos suspensivos pueden guardar una magnífica historia de terror.

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  6. Nunca mires debajo de la cama porque te dejarás tu cabeza con la boca y los ojos bien abiertos ahí abajo. Tu cuerpo podrá subir arriba pero tus ojos se quedarán observando el maldito desastre que puedre haber ahí. Tus viejas cosas,tus libros o tus calcetines sucios que no sabes donde meter,ahí pueden estar. Todo todito lo tienes debajo y también los bichitos raros ahí están.

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    1. Miiiaaaauuuu. Querida Doha, son tantas las cosas que puede uno encontrar bajo su cama, incluso al mismísimo Erratas que, por lo que se ve, te ha hecho escribir ese "donde" sin tilde. Eso sí, reconozco haberme emocionado con ese "ahí" redactado con tanta corrección. Felicidades.

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  7. Nunca mires debajo de la cama,
    o algo te quemará la mirada.
    Y si resulta haber un monstruo,
    a ti no quitará de encima el ojo.

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    1. La rima hace aún más escalofriante la escena del monstruo debajo de la cama. Miaaauuuuu.

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  8. Nunca mires debajo de la cama,no sabes lo que encontrarás y si te agradará me decía mi sabia y querida abuela. Nunca bajo ningún concepto, repetía una y otra vez. Pero no podía evitar que esa típica idea de ¿por qué? Invadiera mi mente, y es que en aquellos tiempos era una niña muy revoltosa y se ve que no iba a hacer caso a mí abuela.
    Asi que aquella noche sigilosamente a gatas mire debajo de mi cama, y para mi sorpresa una caja de piel invadía el espacio debajo de la cama. Me acerqué tímida y al rozarla un pequeño muñeco de payaso sobresalió yo me asuste, y al volver la vista hacía esa caja, admire al otro lado una silueta enorme que se acercaba a mi. Su mano alzo un gesto de tranquilidad y me di cuenta que era mí abuela, y lentamente me dijo unas palabras y me llevó de vuelta a la cama y me dijo al oído : te he pillado , pero ya es muy tarde... Y mí abuela echo ese común bostezo y... mis ojos se cerraron.

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  9. Miaaauuuu. Qué curiosas las emociones tan opuestas que pueden provocar los payasos. Sólo la imagen terrorífica de una niña vestida con camisón al final de un largo pasillo puede causar tanto miedo como el encontrarte a un payaso debajo de la cama.

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  10. Os voy a dar tres razones por las cuales nunca, pero nunca, debéis mirar debajo de vuestra cama. La primera es la más probable y es que al mirar debajo de vuestra cama,como tenéis que meter la cabeza, la cara se os llene de pelusas. La segunda, también es muy probable pero es menos probable que la primera, y es que al mirar debajo de la cama encontréis un trasto viejo y os acordéis de algún recuerdo en el que aún erais unos críos y que os de vergüenza al pensar como podíamos ser tan tontos de pequeños. Y la tercera y la menos probable es que al mirar debajo de la cama veáis a un monstruo y os coma. Estas han sido las tres razones que os doy, pero... ,¡haya vosotros si pasáis de mis consejos!

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  11. Estimado Iván, aunque no están todas las que son sí son todas las que están. Muy buenas las razones que esgrimes para no atreverse a mirar debajo de la cama. Eso sí, me gustaría prevenirte contra la mala fe del ratón Erratas que te ha hecho cometer una terrible falta de ortografía: donde pusiste "haya vosotros si...", deberías haber escrito "allá vosotros si pasáis de mis consejos". Pues eso, ándate con ojo que este maldito roedor sabe siempre cómo ingeniárselas para meterse en nuestros textos. Saludos, querido Iván.

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  12. Cuando descubrí el diario secreto de mi madre, no me podía creer que aún lo había guardado desde su niñez. Lo siguiente que me ocurrió fue que no sabía si abrirlo o hacer como que nunca le he encontré, ya que hay cosas que quiero saber y otras que prefiero no conocerlas. Pero cuando decidí abrirlo...,¡todas las páginas estaban arrancadas! Más tarde vi que aún quedaba una página en el diario, y en ella ponía... Fin

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  13. no se porque nunca llegan mis cuadernos

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    1. ¡Rayos! El maldito Erratas ha vuelto a hacer de las suyas. La forma correcta de escribir tu enunciado, estimado homolector, debería haber sido: "No sé por qué nunca llegan mis cuadernos".

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  15. Querida tejuelo los cuadreno de bitacora de ayer y de hoy no se me mandaron ,me llevaron a otra página

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  16. Queridísima homolectora del futuro, no tienes más que incluir tu microrrelato el recuadro que aparece al pulsar en "Responder". Palabra del gato Tejuelo. Miaaaauuuu.

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    1. Quise decir, en el recuadro que aparece al pulsar "Responder". ¡Maldito roedor!

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