Oda a los calcetines
Me trajo Mara Mori
un par de calcetines,
que tejió con sus manos de pastora,
dos calcetines suaves como liebres.
En ellos metí los pies
como en dos estuches
tejidos con hebras del
crepúsculo y pellejos de ovejas.
Violentos calcetines,
mis pies fueron dos pescados de lana,
dos largos tiburones
de azul ultramarino
atravesados por una trenza de oro,
dos gigantescos mirlos,
dos cañones;
mis pies fueron honrados de este modo
por estos celestiales calcetines.
Eran tan hermosos que por primera vez
mis pies me parecieron inaceptables,
como dos decrépitos bomberos,
bomberos indignos de aquel fuego bordado,
de aquellos luminosos calcetines.
Sin embargo, resistí la tentación
aguda de guardarlos como los colegiales
preservan las luciénagas,
como los eruditos coleccionan
documentos sagrados,
resistí el impulso furioso de ponerlos
en una jaula de oro y darles cada
día alpiste y pulpa de melón rosado.
Como descubridores que en la selva
entregan el rarísimo venado verde
al asador y se lo comen con remordimiento,
estiré los pies y me enfundé
los bellos calcetines, y luego los zapatos.
Y es esta la moral de mi Oda:
Dos veces es belleza la belleza,
y lo que es bueno es doblemente bueno,
cuando se trata de dos calcetines
de lana en el invierno
Irreverente y fiero es el aroma
ResponderEliminarque se deja sentir en el armario
cuando se le ha olvidado a la persona
un par de calcetines de hace un año.
Torturados serán del futbolista,
y eternamente rotos del cartero.
Sin embargo cantarles hoy yo quiero
pues coloridos son los del artista.
Amantes de los pies, paso con paso
acompañan, protegen y decoran
nuestros caminos que con firmes trazos
forjan cada destino hora tras hora.
No nos dejen jamás, pero en invierno
fúndanse en nuestros pies las tibias telas
mullidas, protegiéndonos que hiela
la más fría estación, extraño infierno.
Por cierto Tejuelo, me ha gustado mucho el poema de Pablo Neruda
ResponderEliminarFelicidades, querido Iván. Me ha cautivado tu oda. Recibe un cheque en blanco de insuperables.
ResponderEliminar¿Os preguntaréis cómo ayuda un bolígrafo a un humano?
ResponderEliminarCuándo un lápiz no tengo a mano,
el bolígrafo no es tan malo,
pero cuándo un bolígrafo no tengo a mano,
un lápiz es de lo más malo.
Cuidado, Roxana: Erratas, ese roedor de pacotilla, cercenador de la buena ortografía, te ha hecho añadirle a "cuando" una tilde que en este contexto no le corresponde puesto que no se trata de una partícula interrogativa.
EliminarMiaaaauuu. También te recuerdo que el comparativo de malo es peor.
EliminarLo siento Tejuelo, pero tenía que utilizar 'malo' para que rimase.
EliminarSi es así, se acepta pulpo como animal de compañía.
EliminarSi es así, se acepta pulpo como animal de compañía.
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarUna historia os voy a contar
ResponderEliminarque aunque no es de mi agrado
os va a emocionar.
Esto era un bolígrafo muy lindo
que hacia el instituto caminaba
para ayudar a los demás,
pues le necesitaban.
Durante su trayecto
con un borrador se encontró,
que triste y solo a él acudió.
- Por favor desesperadamente te lo pido,
ayúdame a no caer en el olvido.
- Vale pero voy con retraso,
pues solo estoy de paso.
- No te entretendré mucho,
ayúdame como la trucha al trucho.
Al verle sufrir él no se pudo resistir
y rápidamente a abrazarle fue a ir.
Ya los dos corazones fundidos
se hundieron bajo el olvido.
Al final sus sueños cumplieron
porque en conmemoración suya
sus dos cuerpos fundieron
formando un bolígrafo muy elegante
con una cualidad muy resaltante,
pues este se podía borrar
y no existía otro igual.
¿Quién sabe si fue así la génesis del bolígrafo borrable? Miaaauuu
ResponderEliminarMuy chula como te ha quedado la oda a estos calcetines, realmente divertida y con un punto gracioso que me ha hecho reírme más de una vez
ResponderEliminarQue haríamos nosotros sin los calcetines, sin protegernos cuando hace tanto frío o darnos esa comodidad al llevar zapatillas... nada de nada
ResponderEliminar